domingo, 10 de junio de 2012

Comentario sobre los documentos de la dictadura de Primo de Rivera

Responda al tema La Dictadura de Primo de Rivera (1923-1930), y analice y justifique la relación con el mismo de los siguientes documentos:
Documento 1:
Al país y al ejército de españoles: Ha llegado para nosotros el momento más temido que esperado (porque hubiéramos querido vivir siempre en la legalidad y que ella rigiera sin interrupción la vida española) de recoger las ansias, de atender el clamoroso requerimiento de cuantos amando a la patria no ven para ella otra solución que libertarla de los profesionales de la política, de los que por una u otra razón nos ofrecen el cuadro de desdichas e inmoralidades que empezaron en el año 98 y amenazan a España con un próximo fin trágico y deshonroso […]. No tenemos que justificar nuestro acto, que el pueblo sano demanda e impone […]. En virtud de la confianza y mandato que en mí han depositado, se constituirá en Madrid un Directorio Militar con carácter provisional encargado de mantener el orden público […]. No somos imperialistas, ni creemos pendiente de un terco empeño en Marruecos el honor del ejército […]. Para esto, y cuando el ejército haya cumplido las órdenes recibidas […] buscaremos al problema de Marruecos solución pronta, digna y sensata […], La responsabilidad colectiva de los partidos políticos la sancionaremos con este apartamiento total a que los condenamos”. La Vanguardia, Barcelona, 13 de septiembre de 1923 Documento 2:



(En los dos casos que vemos del comentario de Primo de Rivera aparece texto de justificación del Golpe de Estado y foto de Marruecos, por tanto deberemos retrotraernos al periodo anterior al Golpe y explicar la raíces del problema con Marruecos)
El documento 1º es el pronunciamiento de Primo de Rivera en Septiembre de 1923, en él da justificación de su golpe de Estado, acatado por la Monarquía, casi como una obligación moral ante el caos que presenta la situación del país.
Primo de Rivera se presentó a sí mismo como un “Cirujano de Hierro” de intervención urgente e inevitable. Quiere tener el autor del documento un poder indiscutible para plantear un regeneracionismo desde la cúpula del poder, autoritario y drástico, ya que el verdadero regeneracionismo, aquel que nace tras el desastre de 1998 de la mano de Joaquín Costa, al que alude en el texto, no ha sido bien interpretado por los “políticos profesionales” o no ha cuajado en un verdadero proyecto político.
Los problemas de España para la década de 1920 no son nuevos, el sistema canovista que pretendía un equilibrio de poderes y un turnismo pacífico en el Gobierno entre dos partidos, que pudieran representar a todos los españoles, fracasa gracias a la propia corrupción del sistema, consagrado en la Constitución de 1876. Durante todo el reinado de Alfonso XIII, desde su subida al trono en 1902, la inoperancia de los políticos de los partidos del turno, liberales y conservadores, es manifiesta. Varias son las crisis que se entrecruzan con el problema militar a lo largo del reinado:
  • En 1906 el asalto a las prensas de diarios barceloneses por las sátiras contra el ejército se cierra con un blindaje a la institución militar a través de la Ley de Jurisdicciones.
  • En 1909 el embarque de tropas hacia Marruecos da origen a un enfrentamiento en el puerto de Barcelona que terminará con una semana de violencia desatada en la ciudad, conocida como la Semana Trágica de Barcelona. En su posterior represión se llega al ajusticiamiento de un pedagogo reconocido internacionalmente, Francisco Ferrer y Guardia.
  • La huelga de agosto de 1917, que tuvo sus preliminares por un lado en las movilizaciones de las “Juntas de Defensa” que produjeron una crisis de Gobierno; por otro en la asamblea de parlamentarios catalanes reclamando la convocatoria de Cortes que no funcionaban como consecuencia de la 1ª Guerra Mundial; y finalmente la convocatoria de huelga general por los dos grandes sindicatos, CNT y UGT, vista la situación económica insostenible de la clase obrera. En los años anteriores a 1917 vieron como su poder adquisitivo había disminuido en más de un 50% mientras que los beneficios empresariales aumentaron en un 200% por las exportaciones que se estaban haciendo a los países beligerantes en la Guerra Mundial.
Todas estas sucesivas crisis enquistaron una debilidad endémica de los Gobiernos de la Monarquía que no lograban estabilidad ni aunque se hicieran coaliciones con otros partidos. Si la clase obrera no se acabó con la Monarquía, como había ocurrido en Rusia, fue porque los partidos y sindicatos obreros no estaban unidos y esa división los hacía débiles.
El otro asunto del que trata el documento es el de Marruecos. El protectorado español fue un refugio al que acudió el ejército para lavar la deshonra de la vergonzosa pérdida de las últimas colonias españolas en 1898. El Rif marroquí, muy pobre, sólo ofrecía a España la explotación de unas minas de hierro. Muchas habían sido las escaramuzas que habían tenido los militares españoles con las rebeldes tribus rifeñas del norte de África, y no siempre salieron bien parados. Así ocurre en el desastre del Barranco del Lobo en 1909, con un saldo de 1000 muertos y más de 600 heridos. Precisamente es para sofocar la revuelta rifeña anterior a estos hechos que Maura mandó incorporarse a los batallones de reservistas y se registraron los incidentes que dieron lugar a la Semana Trágica de Barcelona. La tragedia del Barranco del Lobo se produce en los mismos días que la toma de la ciudad de Barcelona por la masa enfurecida.
Por desgracia no fue éste el único incidente en Marruecos con las tribus rifeñas, un nuevo “desastre” se suma a la ya larga lista de errores militares en julio de 1921. Un arriesgado avance del General Fernández Silvestre en territorio rifeño rebelde contra Abd el Krim, se salda con más de 13.000 muertos. Desde el Congreso de Diputados se pide una investigación sobre el caso que en principio parecía salpicar a la Corona. Se abre el expediente Picasso, que señalaban múltiples errores militares, calificando de negligente la actuación de los generales Berenguer (Alto Comisario) y Navarro (2º Jefe de la Comandancia General de Melilla) y de temeraria la del general Fernández Silvestre.
Es por eso que en su comunicado, Primo de Rivera no tiene más remedio que hacer alusión a este asunto. El general no era partidario de continuar con el protectorado de Marruecos, de ahí que en el texto señale que “No somos imperialistas, ni creemos pendiente de un terco empeño en Marruecos el honor del ejército”, entendía que se debía buscar una salida honrosa pero no empeñarse obcecadamente por un malinterpretado honor militar que defendían los militares que habían hecho su carrera en Marruecos, los “africanistas”.
El conflicto se resolvió en la propia Dictadura, que convencieron a Primo de Rivera para realizar una última ofensiva que da como resultado la victoria del Desembarco de Alhucemas en 1925, se consigue la derrota sobre Abd elKrim y la pacificación del protectorado. (ahora se puede hacer un relato resumido de la Dictadura de Primo).

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